Nov 15
El nombre de Bet fue fácil: rápido como su habla, catalán aunque válido en castellano (o por lo menos no muy extraño a sus oídos), creo que me salió solo.
Lo bonito fue el nombre del restaurante. Supongo que Bet me llevó a Betania, a Maria Betania, y el querer endurecer esta betania sensual y sonora me llevó a Dibetània, una palabra que en seguida me encantó. Aquí queda para quien quiera utilizarla en la creación de un restaurante.