El desguace

Cómo se escribió y se promociona esta novela

Los diálogos en novela

Posted on | febrero 16, 2008 | 3 Comments

Oigo que es un error escribir un diálogo desnudo, sin apenas acotaciones sobre los gestos o actos de los personajes, esos comentarios tipo “mientras se rascaba la rodilla”, “mirándole con ojos tiernos”, etc. También he leído que tras el guión hay que limitarse a poner “dice” y no darle más vueltas, simplificar aquí para cargar en los comentarios o los mismos diálogos.

La verdad es que cuando empiezas te topas con muchas normas. Cada persona con mucha experiencia acaba sentando voluntaria o involuntariamente una norma en función de lo que ha descubierto que funciona o no funciona. Lo bueno para el novel es que cada uno crea las suyas y así tienes donde elegir y relativizar. Y claro, el siguiente paso es experimentar.

Una de mis obsesiones al escribir esta novela es la de encontrar el verbo preciso que exprese lo que hace un personaje cuando habla. Es decir: en la vida real jamás hablamos. Lo que hacemos es desahogarnos, bromear, explicar, preguntar, confesar, confundir, gritar, avasallar, mentir… El habla inocua e inocente no existe. Así que ningún personaje puede “decir” nada. ¡Hace muchísimo más! Hasta tal punto me ha parecido importante que he creado un blog para recoger la búsqueda de esa precisión: www.palabreajes.wordpress.com

Una de mis dudas es ahora: ¿hasta qué punto hay que narrar los diálogos? Como lectora, suelo pasar de las acotaciones, me aburren por manidas, por su poco valor, en general. Otra cosa es que el diálogo se inserte dentro de una narración. Tengo que lanzarme a bucear entre libros para sacar mis propias conclusiones.

Comments

3 Responses to “Los diálogos en novela”

  1. cristian
    febrero 11th, 2011 @ 12:29

    Hola amiga, la verdad es que en cuanto a las acotaciones y descripciones en los diálogos he de decir que:
    Si quieres darle una cierta estética a la novela, sirven las descripciones. También para insinuar cosas que tal vez ocurrirán más adelante.
    Por ejemplo si en un punto de la historia un personaje va a poner una bomba en algún sitio, en diálogos anteriores puedes describir:

    “-Mierda, ¡como si no fuera suficiente la explotación laboral de la cual soy víctima!, ahora para colmo tengo que oír ocho horas de explosiones por el maldito túnel que están construyendo -dijo Raúl y de pronto una expresión misteriosa se dejaba notar tras su mirada.
    -Cálmate, hombre -díjole José mientras hojeaba su revista de armamento militar.
    -No me calles, estúpido. Estoy apestado de este trabajo y encima tú fastidiando con tus revistitas de sapos verdes. -Raúl detúvose un momento tal como si una idea alumbrara la oscuridad de su psique.”

    Y claro, por que ahí es cuando se gesta en la mente de Raúl la idea de meter una bomba en la oficina de su jefe. De ese modo insinúas pero no dices, tal como lo hacen en el cine cuando te muestran detalles que el que los vio los vio y el que no, no acaba de entender. Aquí puedes hacer lo mismo. :P

    Por otro lado, hay cosas que se pueden hacer en el CINE, que no es posible representarlas por escrito y cosas que se pueden hacer por ESCRITO que no es posible representarlas en el CINE. Aprovéchalas y explótalas.

  2. cristian
    febrero 11th, 2011 @ 12:35

    Por otro lado, puedes usar el mismo recurso para darle una oportunidad al lector más astuto de que deduzca algunas cosas de la historia antes de llegar al punto donde ocurren, claro está, sin decirlas, sólo insinuarlas. Eso hace más entretenida la historia porque generas en el lector una especie de autoelogio por haber notado tales detalles. También puedes hacerle creer al lector que tal situación va de una cosa y luego resulta que va de otra. Los comentarios en los diálogos tienen mucha utilidad, no son simples “mientras se llevó la mano a la oreja”, “dijo en tanto se sacudía el pantalón”, etc. Pues incluso, si eres hábil, puedes usarlos para darle carácter simbólico a las situaciones.

  3. María Cera
    febrero 14th, 2011 @ 13:31

    Ahora que la he acabado puedo decir que ¡me encanta acotar los diálogos!, especialmente para añadir lo que piensa (y no dice, o que es lo contrario), lo que muestra con sus acciones, gestos para dar a conocer mejor al personaje u ocurrencias que pasan alrededor del diálogo y con las que me divierto.

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