Esta es la preciosa visión sobre el tema de Ivan Klíma en “Amor y basura”:

“Mi padre me habló también del sufrimiento de los hombres, que desde tiempos inmemoriales estaban pegados al suelo, al que no podían ni sabían cómo abandonar. De manera que al menos soñaban que conseguían liberarse, y así fue como inventaron el jardín del Edén, en el que había todo lo que anhelaban y que no podían alcanzar en la vida, e imaginaron unas criaturas a su imagen y semejanza, aunque dotadas de alas. (…) Los ángeles no existen, pero la gente puede volar. El paraíso, donde se suponía que habitaban las almas de los hombres, no existía, pero algún día yo entendería que lo importante era que el hombre fuese feliz y que su vida fuese de provecho aquí, en la tierra.”