Homenajes en una novela El tema te enfrenta a ti mismo
Ene 08

Es realmente difícil. Cuando varios personajes conviven en una escena… ¿qué punto de vista se muestra? Voy adivinando a fuerza de escribir que va cambiando en función de lo que le interesa destacar al escritor. Por ejemplo, en una escena entre cuatro personajes en una clase:

1. Si lo que se narra es el discurrir de la clase, el punto de vista es el del escritor, que narra lo que ve.

2. Si uno de los personajes dice o hace algo que el escritor considera importante, le da por un rato el punto de vista, para que actúe, reflexione, observe su reacción en los demás e interactúe.

Por ejemplo, en mi capítulo 11, el final de la clase es visto por el narrador:

“Hoy es día de aperitivo, con este tiempo resplandeciente, les anima Sebastián, que empieza a encontrar dificultades en recordar a las chicas la invitación. Y es verdad que hay cierta lasitud en el ambiente, propia de los climas templados: nadie recoge con prisas. Bet recibe una llamada, mira la pantalla, sale directa a la calle y se ahonda en el vano del portón de la rectoría, a salvo de las cagadas de paloma. Es Narcís, meloso:
– Princesa, ¿cómo ha ido en clase?
– Bien –le informa Bet.

(Ahora le traspaso a Bet el punto de vista, porque no es una llamada cualquiera, es una llamada que tiene que acaparar toda la atención del lector, y lo que describo es esta conversación y el campo de visión de Bet)

Mariano sale a la calle con su cazadora ligera a medio poner y mira la esquina. Se acaba de colocar la manga y se va a paso rápido.
– Venga, trabaja duro, que tenemos que tener tu película. Ya sabes que en cuanto la acabes, hago un par de llamadas… –continúa Narcís al teléfono.

– Sí, Narcís, sé cómo te preocupas por mí –le contesta Bet, aunque si Narcís pudiera verle la cara… Pero probablemente habrá captado el tono de la frase.”

¿Y qué pasa entonces con estas intrusiones del autor? ¿Son un juego, sobran, literatura experimental o escasa autocrítica?

En alguna parte leí y me impresionó que lo que nunca se tiene que hacer es romper el hilo que se crea con el lector, porque todo es una gran mentira y una frase como esta puede recordarle de golpe que lo que está leyendo no está ocurriendo en realidad.

Sin embargo, jugar con el lector, utilizar la ironía, probar y aprender como escritor ¡exige atreverse con puntos de vista e incursiones cuando notas un cosquilleo en tu interior!

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