Feb 16

El primer capítulo no funciona. Como principiante, he querido empezar por el principio, y ahora que lo veo desde fuera, con los ojos críticos de los profesionales que han opinado, es naïf, básico. Los personajes se conocen en el principio, y todas las primeras veces que conoces a alguien suelen ser anodinas: saludarse, hablar de generalidades, etc. -excepto en las películas, claro, que suelen ser sorprendentes, pero es que hay truco-. Todas las versiones del primer capítulo se muestran sin pudor en la página de este blog Inspector Pool.

Ya he visto que tengo que empezar por el final, por la última reunión en un bar de los cuatro, reconvirtiéndola para iniciar la novela. Allí hablarán del título que quiero poner a la novela pero que sé que no podrá ser. Y el salto entre la primera vez que se conocieron y la última vez que se ven, lo que pensaron, las mentiras que dijeron, se confesarán sus verdaderas intenciones al hacer el curso, se agradecerán cosas inesperadas, se dirán en secreto lo que no puden decirse porque ya se ha convertido en tabú. Pero no voy a poder hacerlo hasta el final, porque a medida que reescribo gano en profundidad.

Feb 16

Oigo que es un error escribir un diálogo desnudo, sin apenas acotaciones sobre los gestos o actos de los personajes, esos comentarios tipo “mientras se rascaba la rodilla”, “mirándole con ojos tiernos”, etc. También he leído que tras el guión hay que limitarse a poner “dice” y no darle más vueltas, simplificar aquí para cargar en los comentarios o los mismos diálogos.

La verdad es que cuando empiezas te topas con muchas normas. Cada persona con mucha experiencia acaba sentando voluntaria o involuntariamente una norma en función de lo que ha descubierto que funciona o no funciona. Lo bueno para el novel es que cada uno crea las suyas y así tienes donde elegir y relativizar. Y claro, el siguiente paso es experimentar.

Una de mis obsesiones al escribir esta novela es la de encontrar el verbo preciso que exprese lo que hace un personaje cuando habla. Es decir: en la vida real jamás hablamos. Lo que hacemos es desahogarnos, bromear, explicar, preguntar, confesar, confundir, gritar, avasallar, mentir… El habla inocua e inocente no existe. Así que ningún personaje puede “decir” nada. ¡Hace muchísimo más! Hasta tal punto me ha parecido importante que he creado un blog para recoger la búsqueda de esa precisión: www.palabreajes.wordpress.com

Una de mis dudas es ahora: ¿hasta qué punto hay que narrar los diálogos? Como lectora, suelo pasar de las acotaciones, me aburren por manidas, por su poco valor, en general. Otra cosa es que el diálogo se inserte dentro de una narración. Tengo que lanzarme a bucear entre libros para sacar mis propias conclusiones.

Feb 16

Una conocida me hablaba de una novela que le gustó mucho de Piñol y me dijo que jamás se la hubiera leído viendo de qué iba, pero le cayó en sus manos, la inició y le fascinó porque de apenas nada había construido un entramado literario impresionante. “Entramado literario”, uno de los mojones en la carrera inicial por ser escritor que provoca intriga y tesón. Me doy cuenta de que después de haber escrito la primera versión de mi novela empiezo a entender a qué se refiere, pero uhhh, el camino es largo.

Esto me lleva a descubrir que en realidad todos escribimos porque queremos decir algo. Creo que algunas personas nacemos con la fascinación por la narración, las historias. Incluso cuando hablamos con los amigos convertimos cualquier cosa vivida en una narración: seleccionamos los datos que vamos a explicar en función de que le den garra, de que atraigan la atención y hagan por un momento sonreír o excitarse vitalmente a nuestros oyentes. ¡Ah, explicar las cosas con placer y picadía! Lo que se pierden los que los narran tal cual sucedieron.

Pero a medida que escribes una historia, y sobre todo en la segunda vuelta, descubres que no sólo quieres narrar. También quieres explicar algo, algo que te has estado explicando a ti mismo muchos años, algo que te ha intrigado en tu vida y que has ido observando, algo que te ha llamado de repente la atención y en lo que has querido adentrarte. Pero cualquier narración sigue siendo como los antiguos cuentos rituales. Sigue teniendo una función de aviso a los demás humanos, de traspaso de conocimiento, de sabiduría vital.

En realidad, los narradores ¿nacemos con una función sagrada, como antaño, la de explicar las cosas que nuestros contemporáneos no saben explicarse, la de acercarles más a los mundos de “los otros”? Entonces no es entretenimiento ni ocio. La lectura es intimidad entre seres humanos, es preservación del lado humano de la especie. Por eso, ahora empiezo a entenderlo, se les da tanta importancia cuando a un estado llega la tiranía o un régimen autoritario, porque se les pide que sean la guía, el faro que queda a lo lejos de lo que es ser humano y mantener la dignidad hacia uno mismo.

Dic 04

. Palabras unificadas: garaje, don Vicente, Internet, sexis, «I did it».

. Sebastià: le denominan en catalán Octàvia y él mismo.

. Los nombres de las zonas, calles y barrios los pongo en catalán: Gràcia, Vallès, L’Empordà.

. Los nombres de diarios y revistas, de programas de tv o películas, en cursiva: Diario de Rubí, La Revista del Mercado, Aída.

. Las catalanadas o extranjerismos en los diálogos los integro en el texto en cursiva, y les añado en el Glosario final una nota explicativa.

. Diálogos: Cuando un mismo diálogo continúa en párrafo aparte, inicio el párrafo con comillas inglesas, «».

. Negritas: Destaco con negrita alguna palabra que resalta especialmente un personaje.

Nov 15

Iván… es el más difícil en todo. Su nombre viene de Iván el Terrible, porque esa era mi intención cuando veía a este personaje: que él mismo viera qué bien le encaja ese nombre mientras nosotros, los espectadores, nos sonreímos con lo grande que le va.

En fin, el mundo de Iván está poblado de personajes y de nombres que a veces se confunden y que a veces tienen que confundirse, esa es la gracia. Es principal tarea de reescritura renombrar el caos y revisar hasta qué punto son todos necesarios. Aunque dudo mucho que sea capaz de eliminar alguno: son todos dignos elementos de una fábrica como Pastas La Concubina, otro nombrecito… en honor a las marcas antiguas españolas.

Nov 15

El nombre de Bet fue fácil: rápido como su habla, catalán aunque válido en castellano (o por lo menos no muy extraño a sus oídos), creo que me salió solo.

Lo bonito fue el nombre del restaurante. Supongo que Bet me llevó a Betania, a Maria Betania, y el querer endurecer esta betania sensual y sonora me llevó a Dibetània, una palabra que en seguida me encantó. Aquí queda para quien quiera utilizarla en la creación de un restaurante.

Nov 15

Sebastián es un personaje muy especial. No podía tener nombre serio, de señor, ni de élite ni vulgar.

Tenía que ser un nombre casi similar en castellano y catalán, dada la mezcolanza vital que vive este hombre entre estos idiomas: a sí mismo se denomina de ambas maneras y da permiso a los demás para que le llamen como gusten.

Finalmente, una persona que conocí en los últimos años me contagió el nombre: se parecía mucho a mi personaje.

Nov 15

Reescribir es una fase más cerebral, que exige analizar cada capítulo desde distintos puntos de vista.

Como me olvido de algunos, utilizo dos documentos que voy alimentando a base de lecturas técnicas y reflexiones propias y que me recuerdan qué tengo que supervisar o meditar cuando reescribo.

Mis dos documentos básicos para reescribir son: Ítems de reescritura e Ítems de personajes.

Además, tenerlos en el blog me permite acceder a ellos desde cualquier lugar en el que reescriba.

Nov 13

La regla de oro de la ficción es que no hay reglas, excepto las que pone cada escritor.

Nov 13

Casi tengo acabado tu libro, me está resultando muy entrañable. Me encantan todos los personajes y además me parto de risa. Ya hablaremos.

Prepárame la 2ª parte!!!

Ana Ripoll